domingo, 4 de noviembre de 2007

Y tu ¿quién quieres ser? ¿don Ricardo o Noa?

Como cada día me levanté para ir a la escuela. Allí nos esperaba Don Ricardo con su cara de pocos amigos y su mal humor habitual.
Como de costumbre nada más llevar salimos a la pizarra uno por uno a corregir los deberes del día anterior. Y sin perder el tiempo nos leía el nuevo tema para seguir con más ejercicios. Todos los días eran iguales, aburridos, monótonos y poco productivos.
Pero un día todo cambió, Don Ricardo no pareció aquella mañana. En su lugar nos recibió la imagen de una chica proyectada en la pared del aula donde nos decía que a partir de ese momento las cosas iban a ser diferentes, y ¡vaya si lo fueron! Esta joven era Noa, nuestra nueva maestra.
Con ella, el ordenador empezó a ser una parte imprescindible de nuestra vida diaria en el aula. Con él descubrimos un nuevo mundo más allá de las paredes de la clase. Gracias a Noa y a sus ganas de renovarse descubrimos cosas impensables para nosotros, todo aquello que deseábamos saber y que nunca antes nos habían enseñado.
¡Fue un año increíble! Nos gustaba ir a la escuela, porque éramos nosotros los verdaderos protagonistas de nuestro aprendizaje.

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